Inuyashayconanmania
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Mensaje  linaeinu_love Mar Mar 02, 2010 9:29 am

INTRODUCCIÓN


-Lo siento señorita Higurashi...- Escuchaba ella que el entrevistador le decía. Había escuchado tantas veces esa frase que casi podía terminarla.- Por el momento no necesitamos a una diseñadora…

Y ahí estaba el resto de la frase. Definitivamente esa no era su semana. Parecía que en ningún lugar necesitaban a alguien que diseñara la imagen de su empresa.
Suspiró. Se sentía horrible, pero aun así sonrió al encargado, él le dio sus respectivas disculpas y la acompaño a la salida.
-Es el mismo procedimiento en todas partes…-Se dijo un poco molesta mientras caminaba por las calles. Siempre era lo mismo; llegaba, la entrevistaban, quedaban sorprendidos por su excelente currículum, la elogiaban por sus marcados logros, por la belleza de su rostro. Observaba como se la comían con la mirada. Y aun así siempre había un pero, “Lo siento señorita Higurashi…” Así comenzaba su tormento. Nunca era suficiente lo buena que era en su trabajo o en su apariencia. Era como si algo le faltara, y no lo entendía. Jamás había recibido quejas en sus demás trabajos, hacia todo con una perfección y limpieza exquisita. –“Demasiada perfección…”- Le dijo su voz interna.
Tenía que encontrar un trabajo. Había renta que pagar. Sin mencionar gasolina, luz, agua, gas, comida, sus lentes de contacto que ya comenzaban a molestarle…
¡¡Eran demasiadas cosas!!

De nuevo suspiró. Llego hasta su auto, subió y permaneció allí, pensando. Tendría que visitar la sección de trabajo del diario de nuevo. Era difícil encontrar una vacante para diseño empresarial. Comenzaba a creer que hubiera sido mejor estudiar derecho, de esa manera sería más fácil encontrar un trabajo decente.
Después de todo, ¿Quién no necesita a un abogado en estos días?

Considero por un tiempo el regresar a su antiguo empleo. Pero el solo hecho de volver con ese pervertido viejo… Uy no, le daban escalofríos. Ese había sido el motivo de su renuncia –“De su despido…”- mas bien.
Fue demasiado dramático lo que paso en verdad. Bueno, eso depende de a quien le pregunte.
Su “respetado” jefe, no era más que un pervertido mano larga. Que al rechazar su “Posible Ascenso” decidió despedirla, alegando que ella se le había ofrecido, que era una cualquiera.

Eso fue lo que él les conto a todos en la empresa, y que desgraciadamente muchos creyeron.
No quería pensar en eso. Habían pasado ya casi cuatro semanas y necesitaba conseguir un empleo.
-No puedo dejar que sigas pagando todo tu sola Sango…- Susurro ella a la nada.
No podía seguir viviendo con su amiga quien le ofreció vivir juntas en un departamento de lujo. Ella tenía dinero hasta por las narices, eran diferentes en todos los aspectos.

Sango era hermosa, de familia rica y noble, con un futuro asegurado en riquezas y viajes por el mundo. Y ella, era pobre, una chica que tenía que trabajar para ganarse la vida. Que en cada empleo solo despertaba el deseo en sus superiores. Tenía toda una lista de cómo habían sido sus anteriores trabajos, pensó que entrando a una empresa donde el que mandaba era un anciano de 80 años que está casado y hasta nietos tiene todo sería diferente. Pero vio que no.

Le sorprendió mucho cuando Sango (la nieta de su jefe) le creyó a ella y no a su queridísimo abuelo… al parecer no era la primera vez que el viejito hacia eso xD.

Y así fue como comenzó su “nueva vida”. Sango la ayudo a mudarse con ella. Le dijo que lo sentía como unas mil veces, aun no estaba segura de si ella se volvió su amiga porque le agradaba o porque sentía lastima por ser ella pobre.
En fin…

Le gustaba su forma de ser. Se sentía orgullosa de ella, el ser tan rica no la había hecho arrogante ni soberbia, al contrario. Era humilde, amable y le gustaba ayudar a los demás.
-Conserva el departamento Kagome…- Le había dicho varias veces. Pero ella era muy orgullosa, le serviría mucho el no tener que preocuparse por pagar renta pero no podía aceptarla.
Llegaron a un acuerdo. Kagome viviría con ella. Pero cada semana le entregaría la renta como si viviera en un hotel. Esto molesto mucho a Sango. En cada momento decía que no necesitaba el dinero. Pero la Miko no la escuchaba.

Sacudió su cabeza un poco y alejo esos recuerdos. Encendió el coche y se fue. Su auto comenzó a hacer ruidos extraños, como si se estuviera ahogando, pero aun andaba. Al llegar a “su casa” lo revisó. Definitivamente necesitaba otro coche aunque podría arreglarlo. Pero para eso necesitaba dinero que no tenía.
Frustrada subió al edificio. Se daría una ducha y dormiría un rato, necesitaba un poco de calor, el frio aun no se le quitaba, y paz antes de volver a la cacería de trabajo, y de salir afuera con esos horribles 5 grados.

Despertó alrededor de las 9 de la noche asustada. Había tenido pesadillas de nuevo, a demás un ruido en la puerta la sobresalto, no pudo ni gritar ya que vio como su amiga entraba en la habitación con una sonrisa y una bolsa café en las manos.
-Buenas noches…- Dijo la chica sentándose a su lado.- ¿Tienes hambre?
-Mucha…- Contesto Kagome sonriendo.
-Entonces es buen momento para comida china.-Dijo ella sacando de la bolsa los paquetes. Le dio un plato y comenzó a comer.- cuéntame cómo estuvo tu día…-Siguió hablando ella.

Kagome suspiro por tercera vez en el día. Comenzó a contarle todo, como siempre es lo mismo en todos los lugares donde va a pedir trabajo y los recuerdos que tuvo en la mañana.
-Mi abuelo es un cerdo…-dijo la chica haciendo una mueca de disgusto.-¿Sabías que engañaba a mi abuela con cuanta mujer bonita se encontrara? Y cuando mi abuela lo descubrió quiso divorciarse, pero mi abuelo le pidió perdón y después de un tiempo ella accedió y le dio otra oportunidad… hasta hace un mes que lo intento de nuevo contigo…-Se detuvo ella viéndola a los ojos.- Sabes algo Kagome, creo que hay una manera de que esto tenga un lado bueno…
-¿De qué hablas?- Le dijo ella dejando de comer.
-Pues que las empresas dan una indemnización a sus empleadas si son acosadas sexualmente.
-¿Qué?- exclamó ella ahogándose con un tallarín.- ¿De verdad?
-Si…-Continuo ella.- Lo único que tienes que hacer es ir a recursos humanos y presentarles tu caso. Después de todo llevabas trabajando allí 3 años, tienen que pagar por tu trauma!- bromeo ella.
-Pero… ¿No será muy vergonzoso?- pregunto sintiendo pena por las caras que pondrían todos en la oficina.
-Claro que no amiga, al contrario. Seria penoso quedarse sin hacer nada, estarías demostrando que mi abuelo tenía razón.
-Eso jamás!-Grito ella levantándose de la cama.- aquí la acosada soy yo. No ese viejo pervertido! Em… lo siento Sango…-Dijo ella al ver como su amiga bajaba la cabeza.
-No te preocupes. Yo lo entiendo, a demás tienes razón, estoy segura que debo tener varios primos por todo Tokio.- bromeo de nuevo.- Entonces…-Dijo tomando su mano.- ¿Lo harás?
-Mañana mismo!-Grito animada apretando la mano de su amiga. No tenía idea de que había hecho para merecer a tan buena persona como su amiga. Bueno no solo su amiga, ella no la consideraba tan poco. Sango era la hermana que siempre quiso tener. La hermana mayor que siempre quiso. Ya que ella tenía solo 19 años. Mientras que sango contaba con 22. Resultaba extraño pero así era. Kagome había entrado a trabajar a la empresa como asistente de diseño mientras terminaba de estudiar. Con solo dieciséis años ya sabía cómo manejar todos los aspectos de la imagen de la empresa. Así cuando cumplió los 19 le ofrecieron un puesto en el equipo, apenas lo pudo creer. Se sentía muy feliz. Estaría trabajando en un lugar que le gustaba, la paga era muy buena, y sobre todo. No tenía problemas con nadie de allí.
Ya había visto a Sango antes. Siempre llegaba todos los días a la oficina de su abuelo a visitarlo. Después se daba una vuelta por las oficinas a saludar a todos.
Hasta a ella. Se dio cuenta que despertaba en Sango una ternura que ni ella entendía. Le recordaba a su hermanita, que había muerto hace muchos años. Pero ella aun la extrañaba. Se hicieron amigas muy rápido. Sango la invitaba a comer y salían juntas a pasear. Era una muy buena persona.
-¿Entonces Kagome… A pesar de la compensación que te darán mañana… seguirás buscando empleo?-Pregunto Sango viéndola a los ojos.
-Por supuesto que si amiga…- Aclaro ella.- No puedo permitir que todo lo pagues tú.
-Pero eso no me molesta en lo absoluto, a demás estoy más que encantada con que vivas conmigo Kagome, ya lo sabes.
-Pero a mi si me molesta Sango… Ya te he dicho que siempre he vivido sola. Todos los problemas que he tenido, las deudas que he pagado lo he hecho yo. Nunca nadie me ha ayudado.-Termino de decir Kagome.
-Pero ahora me tienes a mi…-le dijo la Taijiya.- Así que entiéndelo de una vez por favor, ya no estás sola.

Kagome parpadeo. Aunque su orgullo fuera tan fuerte, era cierto, ya no estaba sola, tenía a su amiga para apoyarla y ayudarla, tenía en quien confiar, Sango era su única familia.
-Lo siento…- Se disculpo ella abrazándola.-Tienes razón.
-Muy bien.- Respondió Sango sonriéndole emocionada.- ¿Eso significa que vas a dejar esa ridiculez de querer pagarme por la luz, el agua, gas, gasolina y la renta del departamento?
-Aunque me sienta un poco mal pues… si, ya no te daré nada de eso.-Dijo rendida.
-¡Perfecto! Entonces aunque no quieras mañana cuando regreses de la oficina iremos a comprar ropa, maquillaje, y como veo que tu viejo cacharro no funciona, un auto nuevo no te vendría nada mal.
-¡Alto Sango!- La detuvo ella aterrada.-No necesitas comprarme nada de eso.
-Claro que si, te lo mereces, además no es nada. Es lo menso que puedo hacer por ti amiga, así que no discutas, mañana iremos y eso es todo.
-Mi auto funciona perfectamente…-Alego ella haciendo un puchero.
-No me importa…-Respondió Sango sonriendo triunfante.
-Bien, entonces buenas noches… -Dijo la Miko recostándose en la cama.
-¿Qué? ¿Tienes sueño otra vez? Pero hace una hora que despertaste!
-Si, pero acabo de comer, y eso me provoca sueño, así que buenas noches…
-Eres una floja Kagome…- Le dijo la chica saliendo de la habitación. Sonrió con ternura por el gran paso que había dado su amistad en ese momento. Sabía lo mucho que le costaba a Kagome confiar por completo en alguien y ella lo había logrado hoy. De esa manera, paso por paso, la ayudaría en todo lo posible, así Kagome lo quisiera o no.

En la mañana se despertó con un ánimo completamente diferente. Como si nada de ayer hubiera pasado. Sonrió.
Tenía tiempo ya de no hacerlo por ninguna razón. Se metió al baño y tomo una ducha, desayuno y se arreglo.
Antes de marcharse dio un vistazo a la habitación de Sango. La chica dormía como tronco. De no ser por sus estruendosos ronquidos juraría que no respiraba.
Salió del edificio y se dirigió a su coche. La sonrisa de su rostro no desaparecía, y ahí fue cuando el auto no encendió…

-Sango tenía razón…- De dijo la chica suspirando al ver que su coche no tenía remedio. Podría irse en taxi pero le saldría muy caro, y no permitiría que Sango le pagara más cosas. Tampoco podía despertarla. Lo único que le quedaba era irse en autobús.
La idea no le molesto, ya que había pasado casi toda su vida yendo de un lado a otro de esa manera. Camino hacia la parada más cercana y espero.
Comenzó a pensar en cómo reclamaría su indemnización aun sentía un poco de pena pero tenía que hacerlo. Ahora tienes abogados Kagome… Eso fue lo que le dijo Sango. Le había conseguido a todo un equipo de abogados, y por demás, un seguro de vida.
A veces su amiga le daba miedo… mucho miedo xD.

El ruido de un motor la regreso a la realidad, el transporte público había llegado. Subió y pago su boleto. El lugar estaba casi vacío.
-Por lo menos…-Se dijo ella. Fue hasta atrás y tomo asiento.

No supo en que parte de la cuidad iban cuando vio que un chico subió. No era un chico en verdad, ese hombre tan apuesto no podría ser un niño. Era alto, de cabello plateado, tan largo que le llegaba casi a la cadera, iba de traje negro y lentes oscuros. Se sintió intimidada por la impotente presencia de ese ser. Hasta pena sintió por su ropa… el vertido negro que llevaba era hermoso… pero estaba oculto bajo el enorme abrigo que traía encima. También usaba botas de tacón y medias.
Su cabello venía bien peinado y su rostro pues… solo se había pintado los labios para evitar que se le secaran por el frio.
Pero más aumento su pena ya que el extraño parecía querer sentarse en la última fila donde estaba ella.

De todos los lugares vacios que se encontraban en el autobús tenía que usar precisamente el que estaba al lado suyo…-Se dijo Kagome un tanto nerviosa. Lo asientos no eran muy grandes. Y podía sentir el calor que emanaba el cuerpo de ese hombre de cabellos plateados.
Ella lo miro de reojo. Se veía muy elegante como para ir en transporte público, le recordaba a esos ejecutivos que llegaban a su trabajo en limusinas o en autos de lujo que ellos conducían.
Se dio cuenta que no llevaba un maletín, en sus manos solo se encontraban los guantes de piel que traía puestos.
De repente el volteo y la miro. Ella casi salta de la impresión, de ser porque llevaba gafas se sentiría más nerviosa. Por lo menos no veía sus ojos.
Como pudo se volteo para otro lado, se sentía como una niña tonta y avergonzada. Era una adulta! No una puberta de secundaria. Tomo valor para volver a mirarlo, el aun seguía observándola. Vio como el levanto su mano y con un movimiento lento el hombre se quito los lentes oscuros.

Un par de hermosos y misteriosos ojos ámbar se dejaron ver en el rostro de ese apuesto joven. Podía calcularle unos veintiséis, veintisiete cuando mucho.

Tenía una mirada poderosa. Muy pesada y penetrante y no sabía porque eso la ponía tan nerviosa. El no se daba cuenta del enorme trabajo que le costaba a ella el dejar de mirarlo.

Era como si el no la dejara liberarse de su mirar tan profundo. Comenzó a sentir calor a pesar de los 4° grados a los que el clima estaba.
Quería saber quién era ese hombre, quería saber cómo se llamaba, preguntarle por que la veía de esa manera, quería…
-Avenida Nakamura!

Escucho a una voz decir a lo lejos. De no ser porque ese nombre le sonaba demasiado no se habría dado cuenta que esa era la calle en la que tenía que bajarse.
Reacciono como si la hubieran asustado, logrando así zafarse de la mirada a de ese tipo.
Se levanto como pudo de su asiento y se dirigió a la salida.
Había bajado el primer escalón cuando sintió que alguien la tomo de la cintura, una fuerza desconocida la volteo por completo y luego unos brazos la tomaron tan rápido que sintió el calor de un cuerpo pegado al suyo. Se encontraba asustada, iba a decir algo, levantar su cabeza y ver al que la estaba abrazando así.
Pero no pudo.

Abrió la boca para soltar algo… un grito, una exclamación. Cuando unos labios fríos la besaron.

Cerró los ojos asustada, no quería que eso fuera un sueño.
Parecía una fantasía hecha realidad, y si era así no quería abrir los ojos. Ese hombre que la besaba la acerco más a su cuerpo, la rodeo por completo con sus brazos besándola con más profundidad y ahí ella le correspondió.

Cuando sus labios fueron al fin liberados.
Abrió sus ojos con desespero para ver quién era el causante de que sus rodillas temblaran y que no recordara su propio nombre.

Vio con gran sorpresa al poseedor de esos ojos ámbar que la miraban fijamente. Con un deseo que estaba segura reflejaban esos hermosos ojos dorados.
El levanto su mano y toco su rostro con una ternura exquisita. Ella cerro lo ojos para profundizar la caricia y al abrirlos se encontraba en la calle, viendo como el autobús se marchaba, llevándose con él al extraño hombre que la había besado.

linaeinu_love

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Fecha de inscripción : 02/03/2010

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